Postura de la mariposa

¿Están preparados para salir de la crisálida y volar hasta el infinito y más allá? Pues despliega las alas: empezamos.

Postura de la mariposa

¿Cómo adoptar la postura de la mariposa?

Ella se acostará boca arriba en una superficie resistente que se encuentre a unos 30 centímetros por debajo de tu pelvis (una mesa es ideal) con el culo en el borde y los brazos extendidos a sus costados. Tú te colocarás de pie frente a ella, la sujetarás del culo con las manos ayudándola a elevar la pelvis, de manera que sus omoplatos reposen en la superficie y sus corvas, en tus hombros. Luego, busca el ángulo de penetración exacto y cógela de frente.

Deberás ser tú el que imprima el ritmo, aunque ella  podrá responder a tus movimientos aferrándose al borde de la superficie en la que está acostada y haciendo fuerza con los brazos.

Si estás en buena forma física y no tienes problemas de salud, puedes intentar la variante con la que ilustramos este artículo.

Pros y contras de la postura de la mariposa

La principal ventaja de esta postura es que es muy profunda, por lo que proporciona mucho placer físico para ambos.  Todo el pene será estimulado, así como toda la vagina, incluyendo el Punto G y el Punto U. Si además ella contrae los músculos vaginales siguiendo la técnica Pompoir, el placer se multiplicará por mil. Lo mismo ocurrirá si tú optas, en vez de por movimientos rítmicos de penetración, por dejar el pene en el interior y mover la pelvis para que vibre contra sus paredes vaginales.

 

Además resulta muy excitante a nivel psicológico porque mantendrás el contacto visual en todo momento, a lo que se suma que el hombre controla la penetración,  por lo que es ideal para juegos de dominación y sumisión.

La profundidad también es su principal desventaja: si tienes el pene largo y/o si los movimientos son bruscos, puedes lastimar el cuello del útero. A esta se añade el ángulo de penetración. Al tener que sostenerla por el culo, puedes calcular mal impactando con el coxis, lo que podría causarte rotura de pene. Para evitar ambas lesiones, penetra con suavidad y con movimientos cortos, es decir, sé rítmico pero sin llegar hasta la entrada de la vagina.

No es una postura sexual aconsejable para hombres con poca fuerza y resistencia física ni para mujeres con problemas de espalda; pero puedes optar por una variante: apoya el culo sobre varios cojines, de este modo tendrás toda la espalda reposada, tu pelvis estará a la altura idónea y él podrá acariciar todo tu cuerpo incluyendo, claro está, tus pechos y tu clítoris, aumentando las sensaciones placenteras que pueden llevarte al multiorgasmo.

De todos modos, como digo siempre, lo que importa es disfrutar del sexo sin ponerse metas. Esta postura es un gustazo en sí misma, llegues o no al multiorgasmo, así que relaja tu mente, sigue estos consejos escuchando a tu cuerpo y déjate llevar por el placer.

Fuente lelo.com

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